La sede de Fiestas en la calle de La Noria fue el punto de encuentro de la plana mayor de las murgas adultas del Carnaval, que secundaron la cuarta de las reuniones que convocó en la tarde de ayer el concejal de Fiestas, Alfonso Cabello, para dejar atado antes del inicio de las vacaciones el número de temas que tienen que preparar los grupos y la duración de los repertorios en las modalidades tanto de murgas adultas e infantiles, como de agrupaciones musicales, rondallas y comparsas.



El reto, que cada modalidad sepa desde ya qué canciones debe preparar de cara a la próxima edición, que no solo es de las más madrugadora –los concursos arrancan el 20 de enero– sino que es la primera que se prepara con solo siete meses de antelación, dado que por primera vez en la historia la anterior edición se desarrolló en junio para sortear el covid.

La cita con las murgas adultas y fue la última de las cinco reuniones convocadas. La presencia de Primi Rodríguez, director de Bambones, era prueba elocuente de la trascendencia de la reunión que se iba a tomar, después de que trascendiera que la mayoría de las formaciones críticas estaban por la labor de dos temas en fase y uno en final. Pero la realidad superó la reunión

Después de casi dos horas de reunión en el invernadero de las oficinas de Fiestas, el calor fue ganando enteros por momentos. El concejal comenzó anunciando a las murgas que a final de agosto quedaría abonado la segunda parte de la contratación a los grupos del Carnaval, y casi quedó en una anécdota –siendo siempre uno de los anuncios más codiciados por los murgueros– cuando abrió el turno de palabra para que cada uno de los representantes diera su opinión sobre el formato de concurso de cara al próximo febrero.

Al término de las casi dos horas en la que la totalidad de representantes habían dado sus explicaciones, Alfonso Cabello intentó dar por buena la percepción generalizada de que la mayoría era partidaria de dos temas en fase –en una duración de treinta minutos– y uno en final –con duración de actuación de 20 minutos–, sin arrastrar puntuación. Fue Manolo Peña, presidente de la Casa del Miedo, quien pidió que se aclarara la situación después de tantas idas y venidas, con las intervenciones de Primi Rodríguez, de Bambones, y Carlos Estévanez, de La Sonora, que mantenían diferentes posturas. El primero, a favor de la esencia; el segundo, a favor de la modalidad, de sumar entre todos y sortear la premura de tiempo y componentes de los grupos con más dificultades para salir al Carnaval.


Ante el fragor de algunas intervenciones, el representante de la Afilarmónica Ni Fú-Ni Fá pidió cordura, pensar en el público y dar un voto de confianza al concejal de Fiestas, hasta que forzó que se sometiera a votación los cuatro formatos para conocer qué grado de consenso había en uno u otro.

Cabello sentía que la reunión se le iba de las manos y prefería un planteamiento más bucólico, atendiendo a la «sensación mayoritaria» de que se vería con buenos ojos dos temas en fase y otro en final, sin arrastrar puntuación.

La retornada directora de Marchilongas, Keila Jerez –después del año sabático de la murga–, incluso planteó que «si vamos a votar el número de temas, votamos todos», lo que suponía otra tabla de salvación para el concejal. La responsable artística de la murga decana del Carnaval no pretendía dar una tabla de salvación al concejal, sino que se abriera la posibilidad de incluir un noveno finalista, como defendió Carlos Estévanez, de La Sonora, y secundaron Chinchosos y Desbocados. «Para que el tiempo que se ahorra por cantar un tema en vez de dos se lo lleve la televisión, que se beneficie una murga, con el aliciente añadido que supone para quien se queda a las puertas de llegar ahí», explicó Juani Padilla, de Desbocados.

Final a ocho, y punto

A pesar del tono conciliador que evidencia Alfonso Cabello en las reuniones, en aras de consultar las cosas una y otra vez –lo que le ha valido el reproche de los grupos de que no lo esté reuniendo tanto–, el concejal, con una sonrisa Colgate, rechazó el planteamiento de someter a votación el número de finalistas. «¿Y por qué?», le inquirió el director de Desbocados. «Porque así lo decide la organización», le espetó el concejal para zanjar el debate. Ya Cabello consideraba que había pagado suficiente penitencia cuando admitió que a él tampoco le gustó el formato televisivo de la final, con tanto tiempo de publicidad, entrevistas en la trasera de escenario y el locutor leyendo mensajes, un tiempo que las murgas planteaban que beneficiara a un noveno finalista.

El representante de Ni Fú-NiFá insistió en que se sometería a votación los formatos posibles de concurso: un tema en fase y otro en final, dos en fase y uno en final o dos en fase y otro en final.

En el turno de palabra ya había quedado una cosa clara: el regreso al formato de certamen anterior al covid era un imposible. Bambones, con el alegato más encendido de Primi Rodríguez liderando la resistencia –como lo tildó luego Carlos Estévanez, de La Sonora–, Diablos Locos –admitiendo el presidente, Maxi Carvajal, que cambiaba de opinión haciendo suyo el parecer de Víctor Asensio–, Zeta-Zetas y Mamelucos se quedaron solos en el regreso a la plena normalidad que ha regido el concurso durante 40 años, como dijo el propio Primi Rodríguez.

Zeta-Zetas y Diablos mostraron incluso su generosidad y coherencia en favor del formato tradicional, aunque han demostrado su habilidad para ganar con concurso con un tema, pero secundaron la reflexión de Primi, de Bambones, que advirtió que con un solo tema se habrían perdido letras críticas durante la historia, porque entre la Tuna y Discapacitados, los de El Cardonal nunca habrían cantando el segundo, llegó a admitir.

4 murgas contra el mundo

Con este planteamiento, parecía que si se sometían a votación los tres formatos posibles los partidarios de recuperar dos temas en fase y dos en final llevarían las de perder. Pero el concejal de Fiestas decidió comenzar la votación por un tema en fase y otro en final, en vez de ir por la propuesta más ambiciosa y con menos adeptos, un concurso a cuatro temas, y logró salvar el concurso del «bochorno», como se llegó a insinuar.

En la votación pormenorizada, nueve murgas se decantaron a favor de un tema en fase y otro en final, siete eran partidarias de dos en fase y uno en final y... cuando tocaba el turno de que se sometiera a votación la propuesta de dos en fase y dos en final Alfonso Cabello dio una pirueta para advertir que estaba claro que las cuatro murgas grandes –Diablos Locos, Zeta-Zetas, Mamelucos y Bambones– también eran partidarias de dos en fase y una en final. Salvó de aquella manera imponiendo el resultado que mejora el modelo que se aplicó el pasado mes de junio –uno en fase y otro en final–, sin ser tan ambicioso como desean precisamente las cuatro grandes.

Comisión técnica

El concejal también anunció a los grupos que se continuará en las próximas semanas para avanzar en la redacción de unas nuevas bases, si bien habrá que esperar a septiembre para que se incorporen los directores técnico y artístico y avanzar juntos en la redacción pormenorizada de los artículos. El director de Zeta-Zetas, Javier Lemus, advirtió que esperar hasta septiembre le condiciona a las murgas saber qué tipo de canciones pueden preparar en función de lo que se prohíba y el edil se comprometió a que las bases estén la primera semana de septiembre, mientras Lemus dejó la posibilidad de que las murgas le propongan a la organización las bases consensuadas, posibilidad llamada al fracaso tras la falta de consenso evidente sobre que en Carnaval 2024 se recuperen dos temas en fase y dos en final.


Fuente:  H. Gonar